jueves, 7 de junio de 2012

Empezando... Germinal

Émile Zola es uno de mis autores preferidos de todo el mundo. Su forma de describir la naturaleza humana, llena, sobre todo, de sombras, refleja de forma certera la realidad de la vida en la Francia del siglo XIX. La novela de Zola que más he leído es La taberna (la habré releído unas diez veces), y siempre había tenido ganas de leer de forma completa su serie Les Rougon-Macquart, pero por h o por b, nunca he tenido la ocasión de hacerlo.


Emprendo de nuevo esta tarea empezando a leer Germinal. No es una obra que me sea desconocida, ya que he visto la película que la adapta unas cuantas veces (y seguro que repetiré la experiencia cuando acabe la novela). Además, el protagonista de Germinal es Étienne Lantier, uno de los hijos de Gervaise Coupeau, la protagonista absoluta de La taberna. La historia promete, claro: la dureza de la vida en la mina, que une el auge del movimiento obrero con la pulsión de las necesidades corporales de gente que vive llevada por sus instintos más básicos.

La cubierta reproduce el cuadro de Pellizza de Volpedo El cuarto estado, autor al que no conocía pero que con esta pequeña muestra me ha demostrado que lo tendré que seguir un poco. La verdad es que parece que haya pintado el cuadro expresamente para esta obra, porque refleja de forma perfecta el valor de los líderes sindicales (los dos hombres que avanzan ante la multiud obrera), junto la mujer que pide paz, que, asustada por tener que cuidar un niño de pocos meses, teme que algo le pase a su marido. Tendré que investigar más este autor y esta obra...


Y ya os seguiré contando qué tal la novela.

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